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Una mañana sin té.

¿Les ha pasado que confían un secreto a alguien que consideran amigo, pero al día siguiente o quizá tiempo después esta persona no es la única que lo sabe?…

Algunos datos y estudios científicos han determinado que las mujeres guardamos información clasificada como secreta un máximo de 36 horas. Pero pasando de ello, Ángeles no soportó ni 30 minutos.

Yo había hecho una comparación, había dicho algo que vi en una serie: Juegos de Tronos para ser precisa. Le había dicho algo a 3 personas, pero de manera distinta, quería saber quién era la persona que lo soltaba primero, y vaya sorpresa me llevé, cuando Ángeles de inmediato se lo contó a mi grupo. No cabe duda de que nos equivocamos llamando amigo a cualquier persona.

El secreto que le conté era falso por supuesto, pero yo quería probar la lealtad de mis “amigas”, lamentablemente aprendí que a Ángeles no se le escapa nada, ella es de esas personas que cuando están contigo dicen tu nombre usando un diminutivo como Johannita, pero en cuanto te das la vuelta, habla horrendo de ti a todos. Quizá mi grupo no sepa que Ángeles me ha dado más información de la que necesitaba. Quizá Ángeles sepa que estos párrafos son para ella, pero es mejor que no me lo pregunte, porque soy marea baja, pero cuando subo yo arraso y es mejor no despertar al pacífico mar.

Querida Ángeles, gracias por la lección.

Desde ese día no he vuelto a hablar bien de ti, no he retenido a tu marido cuando me habla bien de otra de mis amigas, mientras le brillan los ojos.

Y este Post no está escrito porque como dice la gente estúpida: “tengo el tiempo que ellos no”, que yo sepa el día dura 24 horas para todos. Y escribí este post porque tuve una mañana sin té, y yo sin té soy demasiado honesta.

 

 

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