Consejos,  Letras

¿Hasta dónde y cuándo perdonar?

Las ofensas, los insultos y las heridas son la morada perfecta para los sentimientos negativos a los cuales nos es casi imposible resistirnos puesto que somos humanos y nos debemos ese derecho. Pero el aprender a procesar y transformar esas ofensas en algo productivo para nosotros: ES POSIBLE.

Muchas veces solemos enfadarnos con alguien por cuestiones que ni siquiera nos han hecho, sino que nosotros hemos percibido como ofensas. Si dudas, cerciórate, habla con esa persona sobre tu sentimientos o como has receptado sus acciones o incluso sus omisiones. La comunicación es la mejor herramienta para ahorrarnos malos ratos y sentimientos. No des nada por sentado, no juzgues a alguien por lo que tú crees que te ha hecho o has escuchado a otros decir.

El perdón es un proceso que se consigue con el tiempo. Baucon y Gordon, señalan que perdonar no significa tener sentimientos positivos de compasión, empatía ni amor hacia quien nos ha herido, porque eso es completamente egoísta y desleal con nosotros mismos. Lo que no es positivo es quedarnos estancados por los actos de otros y permitir que nos perturben más de lo que debería. Perdonar tampoco significa olvidarte de que se haga justicia.

Pero como Buda decía: “Aferrarse a la ira es como aferrarse a una brasa candente con la intención de tirársela a otro; tú eres el que se quema.” Por ello pedir justicia o hacerla como método de venganza no es lo idóneo par ti mismo.

Mantén la calma y deja que la vida se encargue de tus enemigos.

Bono: Perdónate a ti mismo, nadie es perfecto y todos cometemos errores.

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