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Corazón Enlatado

Las titulan gasolineras, y por lo general son las que viven en los suburbios, son las que no se aman y creen que un auto las puede comprar, eso diría cualquier persona llena de temores,de odio y de complejo de “perfección”.

¿Por qué señalamos a otros? ¿Por qué no vemos nuestros propios defectos?

Conozco muchas chicas, y lamentablemente algunas muy cercanas a las que al ver un carro se les va la baba, me impresiona ver que una chica se emocione con un montón de latas impulsadas por un motor que te trasladan de un lugar a otro.

No me da tristeza esa etapa de madurez en la que se encuentran, me da tristeza no poder hablar con todas y hacerles  ver que sus ojos son màs valiosos que todo el dinero del mundo, y que si alguien las tiene que amar son ellas mismas, y no soy, ni me creo psicóloga ni nada pero para dar un consejo no se requiere un titulo o ser ejemplo, se requiere querer lo mejor para nuestro prójimo.

Me parece algo tan tonto eso del materialismo automovilístico, a mí me impresionaría un Lamborghini y no por su valor, ni por su dueño, sino por la potencia con que podría correr mientras mi Perlita saca su cabeza por la ventana, vaya velocidad que disfrutaría mi Perlita (mi Perrhija)

¿Desde cuándo un Ferrari vale más que una vida?

Las mujeres que se fijan en el auto que lleva su chico, me pregunto ¿Acaso pretenden casarse con el motor de ese auto?  ¿Acaso consolarán su sufrimiento con el combustible? A menos que sea el auto fantástico dudo que un auto pueda ofrecer una palabra de aliento y un buen consejo.

Las mujeres muchas veces al igual que los hombres debemos sufrir demasiado para aprender, debemos provocarle a nuestro corazón tantas heridas para entender aquello que ha estado frente a nuestros ojos todo el tiempo. ¿Por qué somos mal llevados?

¿Por qué nos hacemos daño con nuestro materialismo?

Tanto los hombres como las mujeres, somos valiosos no solo por ser seres de la naturaleza y de la raza humana, sino porque tenemos la capacidad de sentir, la fortuna de vivir, el honor de amar.

Basta de ilusionar a nuestros ojos con un auto bonito, con una cuenta de banco, con una cara bonita, un cuerpo bonito ¿Qué hay de los sentimientos, de los valores?

Valoremos lo que esa persona especial a nuestro lado nos da, porque quizá es todo lo que nos puede dar.

 

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