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Candado Oxidado

Siendo libre, teniéndolo todo un día decides complicarte la vida, rodeándote de personas que te privan de tu felicidad, de tu libertad y sobre todo de lo más importante: TU PAZ.

La verdad es que esas personas no te privan de nada, eres tú quién les permites despojarte de ti mismo. Se los permites cuando perdonas sus ofensas, sus mentiras, sus faltas de respeto, sus deslealtades, sus infidelidades. Y sí, está bien todos merecen una segunda oportunidad, pero ¿Una segunda oportunidad para engañarte, para mentirte? ¿De verdad te quieres tan poco? Lo cierto es que en muchas ocasiones te haces de la de la vista gorda y dejas pasar cosas que no debiste dejar pasar. Pero ¿sabes algo? Ninguna de esas personas merece la dicha de tener tu presencia en sus vidas, ni siquiera les dediques un segundo a pensarlos, a recordarlos, ni siquiera menciones sus nombres. Y no, no se trata de ser rencorosa, solo sé de esas personas a las que si sueltan debe ser para siempre.

Cultívate todos los días, adquiere más conocimientos, trabaja para adoptar cualidades, habilidades y cosas positivas para tu persona. Si alguien te falla, sácalo de mi vida, pues los demás deben estar consientes que perderán a un ser humano valioso y no volverás.

El presente debe ser limpio, el pasado es pasado y se queda donde debe estar.

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